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Cobá inicia proyecto LiDAR que podría revelar nuevas estructuras mayas ocultas

mar, 5 de may de 2026|Compartir:
Ruinas mayas de Cobá, Quintana Roo

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en coordinación con el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (FONATUR), ha puesto en marcha una avanzada encuesta LiDAR en la zona arqueológica de Cobá, Quintana Roo. El objetivo: mapear estructuras y rutas ocultas bajo la selva que podrían transformar la comprensión de la civilización maya en el sureste de México.

La zona arqueológica de Cobá es escenario de una nueva etapa en la investigación del mundo maya. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha iniciado una prospección con tecnología LiDAR (Light Detection And Ranging) en el sitio, en colaboración con el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (FONATUR), con el propósito de identificar estructuras, plataformas y caminos que permanecen ocultos bajo la densa vegetación de la selva quintanarroense.

La tecnología LiDAR emite pulsos de láser desde aeronaves para generar modelos digitales de alta resolución del terreno. Al penetrar el dosel vegetal, permite detectar variaciones de altura que revelan la presencia de edificaciones, terrazas y calzadas mayas - conocidas como sacbes - que de otro modo serían invisibles desde la superficie. En sitios del área maya, esta herramienta ha demostrado ser capaz de duplicar o triplicar el número de estructuras conocidas en una sola campaña de escaneo.

El proyecto contempla cubrir un área significativa dentro y en los alrededores de la zona arqueológica, incluyendo sectores próximos al Nohoch Mul - la pirámide más alta del norte del área maya, con 42 metros de altura - y a los grupos arquitectónicos que conforman el núcleo urbano de la antigua ciudad. Los datos obtenidos serán procesados para crear modelos tridimensionales que facilitarán tanto la investigación académica como la gestión del patrimonio.

Los especialistas esperan que el estudio no solo confirme la extensión real del sitio, sino que también revele nuevas plataformas, caminos ceremoniales y posibles rutas de comercio que conectaban a Cobá con otras grandes ciudades mayas del sureste, como Yaxuná en Yucatán, con la que ya se conoce un sacbe de casi 100 kilómetros de longitud - el más largo registrado en el mundo maya.

Cobá tiene una historia de investigación sistemática desde 1972, y su proyecto arqueológico ha operado de forma continua desde 1992. Los trabajos epigráficos recientes han permitido establecer la fecha de fundación de la ciudad: el 12 de mayo del año 569 d.C. La aplicación de LiDAR representa un salto cualitativo en esa larga trayectoria de estudio, al ofrecer una visión integral del territorio que rodea al sitio sin necesidad de realizar excavaciones inmediatas.

Los resultados de la prospección podrían tener un impacto directo en la experiencia turística del lugar. Una mejor comprensión de la extensión y el trazado de la ciudad antigua permitiría actualizar los contenidos interpretativos, ampliar las rutas de visita y diseñar nuevas propuestas de turismo cultural responsable en la región. La zona arqueológica de Cobá recibió importantes mejoras de infraestructura en 2025, entre ellas la inauguración de una nueva escalinata en el Nohoch Mul, dentro del Programa de Mejoramiento de Zonas Arqueológicas (Promeza).

Una vez concluida la fase de escaneo y procesamiento de datos, se espera que el INAH publique los resultados y, en caso de identificar zonas de interés prioritario, proceda con excavaciones controladas para confirmar y documentar los hallazgos. Cobá sigue siendo uno de los sitios mayas con mayor potencial de descubrimiento en la Península de Yucatán.


¿Qué es la tecnología LiDAR?

LiDAR es el acrónimo de Light Detection And Ranging, una tecnología de detección y medición por láser que permite generar mapas tridimensionales de alta precisión del terreno, incluso en zonas cubiertas por vegetación densa.

Su funcionamiento es relativamente sencillo de entender: un sensor instalado en un avión o drone dispara millones de pulsos de luz láser por segundo hacia el suelo. Algunos rebotan en las copas de los árboles, pero muchos logran colarse entre las ramas y llegar hasta la superficie. Al medir el tiempo exacto que tarda cada pulso en regresar, el sistema calcula distancias con precisión milimétrica y reconstruye la forma real del terreno debajo de la selva.

En arqueología, esta capacidad es revolucionaria. En regiones como la Península de Yucatán, donde la vegetación cubre prácticamente todo, los investigadores podían caminar durante años sobre pirámides o calzadas sin detectarlas. Con LiDAR, en pocas horas de vuelo es posible obtener un mapa donde se distinguen claramente las formas artificiales: pirámides, plataformas, canales de irrigación y caminos ceremoniales.

Uno de los hallazgos más célebres con esta tecnología ocurrió en 2018, cuando un proyecto en la selva del Petén, Guatemala, reveló más de 60,000 estructuras mayas desconocidas bajo el dosel vegetal, incluyendo ciudades enteras que cambiaron la comprensión del tamaño y la complejidad de la civilización maya clásica. En México, el LiDAR se ha utilizado extensamente en el corredor del Tren Maya para documentar sitios arqueológicos antes de las obras de construcción.

En pocas palabras: el LiDAR es como hacerle una radiografía a la selva para ver la ciudad antigua que esconde debajo, sin mover una sola piedra.

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