Riviera Maya: Río Secreto, reserva natural que resguarda el hábitat de los dioses del inframun


* Agua cristalina, estalactitas y estalagmitas reciben al visitante en las cuevas semiinundadas que utilizó la civilización maya

Por Rocío G. Guzmán Mejía. Enviada

Playa del Carmen, 23 Jun (Notimex).- Autonombrado reserva natural, Río Secreto de Playa del Carmen es un sistema de cuevas semiinundadas utilizadas por la civilización maya y donde se dice, habitaban los dioses del inframundo.

Localizado en la carretera federal Cancún-Tulum 307 en el kilómetro 282, Playa del Carmen, este lugar se encuentra muy cerca de una zona urbanizada, por lo que se ha decidido separar la entrada principal y mantener una brecha.

Al llegar al sitio, rápidamente un guía especializado se acerca para dirigir al visitante a una camioneta, con la que cruzará el Pasaje Maya, siete kilómetros para ser exactos.

Tras vestirse con el equipo correspondiente, se va adentrando en la selva, hay estrés y emoción por conocer el lugar subterráneo.

Esta caverna fue descubierta en 2006, casi por casualidad, luego de que con la construcción de la carretera se hundió una parte. Fue entonces que don Cleofas, un habitante de la localidad, conocido como pamule, comenzó a investigar y adentrarse más, toda vez que el hundimiento se dio por su propiedad.

Al encontrar el pequeño río y gruta, los pamules comenzaron a hacer uso de ella y colocarle las ya conocidas ofrendas mayas.

Don Cleofas llamó más tarde a Otto Von Bertrab, hoy director general de Río Secreto, quien inició una ardua investigación y al descubrir lo que estaba oculto, se acercó a los dueños de las tierras y llegaron a un acuerdo.

Todo esto, de acuerdo con los guías Raúl Padilla, especialista en fauna de río, y Fernanda Lases.

En el lugar los zumbidos de los mosquitos no cesan, pican un poco los brazos, roban sangre también de las piernas y cuello; sin embargo, el paseante está más preocupado y atento con la aparición de algún jaguar, animal en peligro de extinción que dicen los guías, habita aquí.

Tras cruzar un puente colgante, hace una magistral aparición el pájaro Toh, que comienza a hipnotizar con su cola en forma de péndulo, se mueve a la izquierda, a la derecha, repite los movimientos y un nuevo mosco pica al paseante.

Si bien se trata de una cueva formada hace más de dos billones de años con cerca de 30 kilómetros de largo, en la actualidad sólo se ocupan cuatro kilómetros (el resto está en conservación), hay además más de 10 accesos para evitar la aglomeración de la gente una vez adentro.

Se escucha un río, algunas veces se oye lejos y otras más cerca, esto porque el agua conecta a todos los espacios... enseguida se ve una entrada.

Se está a punto de adentrarse a las entrañas de lo que alguna vez fue hábitat de la civilización maya, motivo por el cual previamente el visitante es bendecido por un chamán, quien solicita permiso a los dioses del inframundo para que pueda entrar y por supuesto, salir.

Basta con entrar un poco para saber que los antepasados tenían razón, se trata de un pasaje al inframundo y son los colmillos de aquellos dioses los que reciben al que llega. Hoy en día son conocidos como estalactitas y estalagmitas.

La belleza es indescriptible, se trata de una cueva de cristal, una catedral de espeleotemas, un museo; cada formación cuenta una historia y data de hace miles de años y continúa. Si bien esto es la imagen principal, es imposible no admirar el agua cristalina que como laberinto, enmarca la estampa.

Oculto en el subsuelo hasta hace 10 años, el agua ha mantenido con vida este lugar e inalterada la evidencia de rituales, sacrificios y ofrendas a las deidades de los mayas, además de ello se encuentra paz y serenidad.

?El camino no es fácil, pues se debe uno arrastrar, nadar, inclinarse, gatear, todo sobre superficies desconocidas. Hay un momento en que los dientes afilados escondidos bajo el agua rasgan la piel, pero tal vez, esa pequeña gota de sangre sea la ofrenda a los dioses por permitir estar ahí.

Conforme la salida se acerca, el trayecto se hace más complicado. De acuerdo con el guía, comienza el parto, el momento de salir y abandonar el inframundo. Ha quedado atrás la vida en la oscuridad y los párpados vuelven a cargarse con la luz solar, se observa el cielo, el supramundo, y los pies vuelven a estar en la tierra.

Río Secreto, como se nombró, fue hogar de los mayas y actualmente es estudiado por paleoclimatólogos, geocientíficos y arqueólogos. Al no existir una red de protección para cuevas y este tipo de ecosistemas, se ha creado un modelo propio sustentable, destaca su director Otto Von Bertrab, quien reitera su compromiso con la conservación y la preservación.

La ahora empresa privada, hogar de criaturas y especies en peligro de extinción, ha llegado a un acuerdo con los ejidatarios para ello; lamentablemente está muy cerca de la urbanización que podría afectarle y acabar con ella.

“La zona está creciendo desproporcionadamente y no se considera a las especies ni al agua, que aquí es tan cristalina y pura que hasta se puede beber; sin embargo, puede ser fácilmente contaminada”, lamenta la paleoclimatóloga Fernanda Lases.

 

NTX/RGM?/ACJ
 

Publicado el viernes 23 de junio, 2017 a las 16:24
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